PRÁCTICA 7. EXTRANJERISMOS Y CREACIONES LÉXICAS.

El lenguaje habitual suele estar plagado de palabras no pertenecientes al idioma español, bien por no estar todavía reconocidas por la Real Academia o bien por ser de otras lenguas. Por ello, no es sorprendente que también en el lenguaje legal puedan aparecer neologismos y extranjerismos, y el redactor de la norma ha de tener criterios claros en este asunto.

La lengua es un ente vivo sometido a una continua evolución, a través de cambios que la adaptan a la realidad social de cada época. Quienes la cambian son los hablantes, en función de las necesidades expresivas, creando voces nuevas, ampliando o alterando el significado de las ya existentes o importando las de idiomas extranjeros; muchas de esas novedades no pasan de ser modas pasajeras, por no resultar necesarias, no ser semánticamente eficaces o no encajar con suficiente naturalidad en la estructura y las reglas de formación del propio idioma, pero otras perduran. La Academia las reconoce cuando comprueba su arraigo, su generalización y su correcto ensamblaje en el sistema lingüístico, al que enriquecen (la RAE no inventa el idioma español, sino que lo fija, vigila su correcto crecimiento, en coordinación con otras instituciones).

 

NEOLOGISMOS

Un neologismo es un término nuevo que se crea para designar un concepto nuevo. Una palabra se puede considerar un neologismo si: ha aparecido en un período reciente, no aparece en los diccionarios, presenta inestabilidad morfológica, gráfica o fonética o si los hablantes la perciben como una unidad nueva.

Según su sistema de formación los neologismos pueden ser de forma (mediante sintagmación, compresión, derivación y truncación); de préstamo (los que provienen de otra lengua); de función (los formados por cambio funcional); o semánticos (los formados por cambio semántico ya sea por ampliación, reducción o cambio).

Existen varios sistemas para formar neologismos:

– Derivación: añadiendo un prefijo, un sufijo, o ambos (parasíntesis) a un término ya existente. (prenatal, postparto, otitis, acortar, etc.)

– Composición: uniendo dos términos ya existentes, ya sean dos adjetivos (claroscuro) dos sustantivos (bocamina), un adjetivo y un sustantivo (bajorelieve) o un verbo y un sustantivo (picapedrero). La composición puede realizarse con dos elementos cultos, griegos o latinos, con dos elementos de la lengua común, o pueden ser híbridos, es decir, contener un elemento culto y otro común o un elemento que procede del griego y otro del latín.

– Compresión: mediante siglas (CGT), acrónimos (Banesto), abreviaciones (cine) o abreviaturas (c/c = cuenta corriente).

– Cambio funcional: cambiando la función de un término ya existente, por ejemplo «derivadas» que es un adjetivo se usa como sustantivo en el campo de las matemáticas.

– Cambio semántico: cambiando el significado de un término ya existente, por ejemplo el ratón en el mundo de la informática.

– Sintagmación: creando un término uniendo diferentes sintagmas (mensaje de correo electrónico).

– Préstamo: tomándolo de una lengua extranjera. Ya sea un préstamo léxico (frame), semántico (ventana), o un calco (alta fidelidad).

Basta con que la palabra en cuestión cumpla uno de los requisitos anteriores para considerarla un neologismo

 

EXTRANJERISMOS

En cuanto a las palabras procedentes de idiomas extranjeros, es difícil que los textos normativos puedan sustraerse a la invasión, sobre todo, de anglicismos (también, en menor medida, de galicismos) que contamina actualmente el lenguaje empresarial y de los negocios, el de la publicidad comercial, el de las nuevas tecnologías… y el de determinados círculos sociales en los que dominar el idioma anglosajón (o aparentarlo mediante el uso de algunas de sus expresiones) suele tenerse por signo elitista de cosmopolitismo y distinción.

Pero también en esto ha de ser cauteloso el redactor de la norma y distinguir entre aquellos términos del inglés que resulta preciso o conveniente utilizar, y de aquellos otros que lo desvirtúan y empobrecen por ser sustitutivos innecesarios de palabras autóctonas.

 

CREACIONES LÉXICAS

Existen diferentes procedimientos de creación léxica: morfológicos, léxico-semánticos y fónico-gráficos.

1) Los procedimientos morfológicos.

Son procedimientos morfológicos de creación de palabras: la derivación, la composición y la parasíntesis.

1.1 La derivación: Consiste en formar nuevas palabras mediante la adición de afijos (sean SUFIJOS o PREFIJOS)

1.2 Composición: Consiste en formar nuevas palabras mediante la suma de dos lexemas diferentes (que pueden ser léxicos o gramaticales), identificables como tales por el hablante y que pueden aparecer independientemente), o por la unión de dos palabras previamente existentes.

Los principales procedimientos por los que se forman las palabras compuestas son:

a) Por yuxtaposición de palabras, con o sin guión (compuestos no consolidados; hay varios grados de consolidación

b) Por suma directa de palabras (a veces con alguna modificación del primer elemento) formando una sola unidad gráfica.

c) Por agregación de una forma prefija griega o latina a una palabra española

d) Por agregación de una forma sufija griega o latina a una base española.

e) Por suma de una forma prefija y una forma sufija griegas o latinas.

1.3 Parasíntesis: Es un caso especial de composición y derivación. Podemos distinguir dos casos:

a) Compuestos parasintéticos: si concurren, de forma solidaria, la composición y la derivación para formar una nueva palabra (lex + lex + sufijo), sin que exista en la lengua ni el compuesto solo ni el derivado solo.

b) Derivadas parasintéticas: palabras formadas por la acción solidaria de un prefijo y un sufijo que actúan sobre la base léxica (sin que exista en la lengua la palabra sólo con prefijo, o sólo con sufijo; es decir la combinación siempre es ‘prefijo+lexema+sufijo’):

2. Los procedimientos léxico-semánticos.

2.1 Onomatopeyas: Formación de palabras por imitación de los ruidos naturales. (Es un procedimiento de carácter individual)

2.2 Préstamos: Son palabras tomadas de otras lenguas. Algunos se pronuncian según una pronunciación española, pero lo más corriente es que se mantenga la grafía y la pronunciación nativa. La mayor parte de los préstamos experimentaron en el proceso de incorporación al castellano una adaptación fonética y gráfica. Pero en ocasiones, en los préstamos más recientes, existe la tendencia a conservar la forma fonética y gráfica del original.

3. Los procedimientos fónicos y gráficos.

3.1 Acortamiento de palabras: consiste en la reducción de una palabra, bien por la eliminación de fonemas finales (apócope) o de los iniciales (aféresis)

3.2 Siglas y acrónimos: Siglas son las letras iniciales de varias palabras, cuyo conjunto sirve para denominar abreviadamente una realidad. Las siglas a veces se pronuncian letra a letra o secuencialmente. Se da lugar así a un acrónimo, o palabra nueva formada a partir el acortamiento de otras. Según las reglas de la Academia, las letras que formas siglas se escriben con mayúscula y, por lo general, sin puntos, sobre todo cuando esas siglas han pasado a formar palabras; la generalización de los acrónimos puede incluso permitir escribirlos con minúscula, total o parcialmente.

 

CONFERENCIA

Durante la conferencia ofrecida por Ícaro Moyano y José Luis Orihuela en la Universidad de Burgos, pudimos escuchar palabras como: blog, blogger, microblogger, freemium, friki, community managers, marketing, chat, chatear, wikileaks, tag, post, gavekeepers, online, twitter, tweet, tweetear y gadget, flicker, automóvil, gadget, boom, servidor, cool, red, post, youtube.

Utilizamos la RAE para saber cuáles son pertenecientes a nuestra lengua y nos encontramos que sólo las palabras que en la parte superior que aparecen subrayadas están en el diccionario, pero con un sentido diferente al que se usaron en la conferencia.

Estas palabras son una serie de neologismos que han ido surgiendo con la necesidad de adaptarnos al mundo de Internet, la Web y las redes sociales.

En ese sentido, conviene recordar que numerosas palabras procedentes de los idiomas europeos se han castellanizado e integrado con normalidad en el nuestro. Ejemplos: Internet, manager, web… Otras, en cambio, han entrado en el Diccionario sin castellanizarse como marketing. Entre las ya admitidas hay varias sobre las que hay propuesta de supresión en la próxima edición porque entiende la RAE que existen términos españoles válidos para denominar los correspondientes conceptos.

Lo mismo puede decirse de las muchas que se usan con tanta profusión como ligereza acrítica pero deben evitarse en el lenguaje normativo (salvo en el supuesto de que alguna de ellas alcanzara la aceptación académica): blog (bitácora), merchandising (comercialización).

Siempre que se utilicen términos no castellanizados, ha de hacerse en letra cursiva, con su grafía original, pero acentuados según la regla española aquéllos que están recogidos en el Diccionario de la RAE.

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